Golf Club

5, oct 2017

¿Pueden mis hijos jugar al golf?

Jugar, disfrutar, aprender valores, hacer amigos y todo ello practicando un deporte es posible gracias al golf.

El golf tiene la suerte de no tener edad ya que es apto para todas las edades, a los más grandes les da la posibilidad de bajar el estrés generando endorfinas que mejoran el humor dentro de nuestro cerebro y mantenerse en forma con una actividad de bajo impacto. A los pequeños de la casa les ayuda a aumentar la tolerancia a la frustración, fomenta la educación en valores e incentiva en ellos el afán de superación y la competencia positiva.

La edad idónea para practicar este deporte es a partir de los 4 o 5 años ya que es a esa edad cuando los niños empiezan a desarrollar su coordinación motora. Anteriormente existía la creencia de que se debía empezar a los 8 años ya que se decía que en algunos casos era peligroso porque podía crear malformaciones en un cuerpo que aún se estaba formando.  Sin embargo hay expertos que indican que, con el material apropiado, los niños pueden empezar con 2 años aprendiendo a patear y a medida que van creciendo y teniendo más habilidad, enseñarles movimientos más complejos.

En la actualidad existen juegos de plástico especializados para fomentar la coordinación que en EEUU y Gran Bretaña ya se están introduciendo en los colegios de parvulario y primara como herramientas para las clases de sicomotricidad.

Un niño de tres años tiene un nivel de atención de 10 minutos de media por hora por lo que 50 minutos se los pasa jugando. El primer objetivo del  Villa Padierna Michael Campbell Golf Academy es que los niños disfruten, corran, griten o jueguen y, de esta forma, tendrán más ganas de volver a la siguiente clase.  En este club, dirigido por el ex golfista Michael Campbell, tienen claro que las claves para el éxito en los atletas de todas las edades está en proporcionar al jugador un plan de desarrollo claro, detallado y preciso dentro de una diversión, sin olvidar los valores que este deporte les puede llegar a inculcar.

En las clases los niños aprenden que el golf es un deporte basado en reglas de cortesía, aprendiendo a mantener el silencio cuando un compañero intenta pegar a la bola; honestidad ya que se deben ir contando los golpes propios y los del compañero para comparar tarjetas al finalizar; respeto al compañero y al propio campo reponiendo los piques y las chuletas que se hagan, así como rastrillar los bunkers, pensando siempre en los jugadores que vendrán después. Con el golf el niño adquiere confianza en uno mismo y capacidad de elegir ya que cada campo y golpe son diferentes. Pero con estos valores no vasta, la concentración es primordial ya que es necesario evadirse de todo lo que rodea al jugador para centrarse en el golpe.

Estudios indican que este deporte está especialmente aconsejado para prevenir problemas de obesidad infantil. De media, un golfista que juega 18 hoyos camina de 6 a 7 kilómetros por lo que su quema de calorías ronda en torno a las 1400 calorías durante un partido. Posiblemente parezca demasiado para un niño, pero solo con hacer la mitad de los hoyos, un niño hace el ejercicio suficiente para mantener una vida saludable. Además, si el niño disfruta durante el juego, la práctica de este deporte le resultará mucho más agradable.

Y, sobre todo, el golf es un deporte divertido que estimula la  a la vez que los músculos y que supone un reto cada día convirtiéndose más en una forma de vida que en un deporte.

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