Palace Hotel

22, dic 2017

Más allá del brindis: la increíble experiencia de comer con champagne

La tradición marca que cada fin de fiesta se celebre con champagne. Es una bebida que asociamos con ocasiones especiales y felicidad, y ni siquiera nos planteamos que este

vino pueda ser un increíble maridaje para todas nuestras comidas.

Desde los aperitivos al postre, José Luis Morales, experto sommelier del restaurante La Veranda en Villa Padierna Palace, nos da las claves para degustar este espumoso.

El placer de las burbujas “cremosas”

Comencemos eligiendo el mejor. Morales nos explica que hay dos aspectos esenciales: el aroma y las burbujas.

“En boca, lo que determina la calidad es que la burbuja esté integrada y que sea cremosa. Si al tomar un espumoso, las burbujas son fuertes e intensas, con toda probabilidad será un vino joven o de poca calidad. En cambio, cuando el vino es viejo, la burbuja forma parte del todo y se siente suave, cremosa, casi no se nota. Es lo que los franceses llaman la “mousse”, expone.

“En cuanto al aroma, el champagne desprende notas dulces, recuerda a la bollería, a la fruta tropical o la compota”.

En el mercado podemos encontrar marcas muy conocidas, que tal y como revela nuestro sumiller nos van a ofrecer siempre un buen producto, como ejemplos Möet Chandon o Laurent – Perrier.

Una vez que lo tenemos,  ¿cuándo podemos tomarlo?

“El champagne es una de las bebidas más versátiles”, reconoce Morales, “solo hay que encontrar el momento y elegir más adecuado”.

Si vamos a tomarlo como aperitivo, nuestro sumiller recomienda un espumoso ligero, fresco y muy vivo. En este caso son perfectos los Blanc de Blanc, elaborados únicamente con uvas de la variedad Chardonnay.

En cambio para la comida, podemos optar por uno más complejo y con cuerpo. Si algo tiene de bueno el champagne, es que en lugar de ocultar, potencia el sabor de los alimentos.

A baja temperatura y en copa de tulipa

“Cada champagne tiene su temperatura. Los que son más jóvenes deben servirse a una temperatura menor, entre 6 y 7 grados. Los más viejos o intensos, conocidos como champagne de añada, a unos 9 o 10 grados”, aclara Morales.

La recomendación de nuestro sumiller es tomarlo en una copa de tulipa. “Al ser más abierta permite percibir tanto su sabor como su aroma; al igual que con el vino, se debe disfrutar tanto en boca como en nariz”.  Pero también podemos recurrir a la copa de flauta, ya que, según nos explica: “agiliza el sentido de las burbujas y se puede ver su movimiento”.

 

 

La Navidad en Villa Padierna, regada con los mejores

El programa de Navidad en Villa Padierna ha sido cuidadosamente preparado por nuestros profesionales, y en el caso de los vinos no iba a ser menos. “Hemos pensado en cual combinaba mejor con cada plato y, en el caso de los espumosos, hemos querido incluir tanto champagne como cava”.

Desvelamos a nuestros clientes que el 24 de diciembre comenzaremos con una copa de cava D. Recaredo Terrers Gran Reserva Brut Nature y que tomaremos las uvas el 31 con Champagne Laurent-Perrier Brut.

Los preferidos de nuestro sumiller…

El Krug Vintage Burt 2003 que mezcla uvas Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay

El André Clouet Millésimé Grand Cru Brut 2008 con uvas Pinot Noir.

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