Villa Padierna

5, ago 2020

“El futuro del segmento hotelero dependerá en gran medida de la apuesta que se realice por la calidad.”

Optimismo moderado

Pese a la sensación de desaliento que tenía hace tan solo unas semanas, el interés inversor que estoy percibiendo en los fondos me está devolviendo el optimismo. Particularmente estoy tratando con tres fondos, uno americano y dos españoles, y los tres siguen adelante según el plan previsto. He puesto en marcha un proyecto muy ambicioso, nunca visto en la Costa del Sol. Quiero proyectar dos urbanizaciones de viviendas unifamiliares, no apartamentos ni pueblo mediterráneo: solo villas exclusivas de entre cinco y ocho millones de euros en parcelas de cinco mil a diez mil metros. Y lo cierto es que se mantienen muy interesados en aportar la inversión necesaria para su desarrollo. Lo harán por tandas de seis a diez viviendas, hasta alcanzar las cien previstas. Invertirán en la obra, porque nosotros aportamos las parcelas libres de carga y la urbanización, y ellos el dinero para la construcción de las viviendas, con unos periodos de inversión muy consolidados para que no se produzcan contratiempos.

En contra de esa sensación inicial de que los fondos estén en retirada, la verdad es que mantienen su interés y su apuesta, convencidos de que las ventas van a funcionar como lo están haciendo en proyectos similares en Portugal.

En el segmento hotelero la realidad se repite. La lógica preocupación que tenía respecto a los dos proyectos que tengo en marcha, Aman Resort y Four Seasons, por el momento se está disipando, pues los inversores implicados siguen con interés.

En definitiva, a pesar del miedo lógico a un rebrote del virus que como empresario puedo tener, tranquiliza saber que los fondos no están temerosos ni tienen previsto abandonar sus proyectos.

Otra cuestión interesante que percibo como consecuencia del confinamiento es que los ciudadanos valoran ahora más el clima, los jardines, los espacios al aire libre y la seguridad. Y Andalucía es el mejor destino para ofrecerlos. Por eso es comprensible que los inversores estén muy interesados en entrar en este tipo de desarrollos.

Teletrabajo

El teletrabajo impuesto en este periodo de confinamiento, visto desde la perspectiva de un empresario, ha tenido sus ventajas. Nos ha permitido ahorrar en viajes al celebrar las reuniones online. Asimismo, creo que la productividad no ha decrecido. Pero en mi caso me gusta ver físicamente a los empleados en el lugar habitual de trabajo: forma parte de la cultura mediterránea compartir un lugar físico de relación laboral que a la larga beneficia los resultados.

Apuesta por la calidad

El futuro del segmento hotelero dependerá en gran medida de la apuesta por la calidad. Si en los hoteles, y no solo en los de cinco estrellas, no apostamos por la calidad estaremos condenados al fracaso.

En las viviendo, sobre todo en urbanizaciones como las que ahora estoy desarrollando, la calidad también es imprescindible. La fibra óptica tiene que ser la mejor para que se pueda trabajar desde allí, utilizar energía solar par mantener la urbanización viva de noche y en invierno. Se trata de crear entornos donde los propietarios se sientan a gusto y puedan gestionar sus negocios.

Por eso creo que el turismo residencial es uno de los sectores que van a salir fortalecidos de la crisis sanitaria, en el sentido de que, como apuntaba antes, los ciudadanos por primera vez van a valorar mucho más lo que significa tener una casa, con un jardín, en una urbanización, etc. Ahora tenemos que facilitarles toda la tecnología que puedan necesitar. Seguramente, muchas de las personas que antes pensaban que lo mejor era poseer un apartamento en el centro de Nueva York, de Londres o de Madrid, ahora aprecien mucho más el aire libre, el clima, la seguridad, la comunicación, y poder disfrutar de eso durante mucho más tiempo que los tres meses habituales de verano.

Seguridad jurídica

Una cuestión vital, que por desgracia nuestros políticos no acaban de asumir, es la necesidad de que se incremente la seguridad jurídica, empezando por eliminar en impuesto de patrimonio. Cuando la Junta de Andalucía suprimió el impuesto de sucesiones, debería haber hecho lo propio con el de patrimonio. Existe un control demasiado estricto de los inversores que han comprado casas de lujo en España, extranjeros no comunitarios en muchos casos, que pueden acabar en la cárcel si no declaran el impuesto de patrimonio. Creo que debe cambiar la mentalidad, o seguiremos viendo cómo la inmensa mayoría de las grandes fortunas de Andalucía están domiciliadas en Madrid, aunque vivan en la comunidad andaluza, y eso seguirá siendo así hasta que supriman dicho impuesto.

Otra de las cuestiones sobre las que habría que reflexionar es sobre los profesionales que trabajan en Gibraltar y duermen en España, en Sotogrande. O la problemática de que los ingleses compren a través de sociedades instaladas en Gibraltar. Lo que debería importarnos es que nos compren. ¿Acaso no somos conscientes de lo que una sociedad en Gibraltar produce en Andalucía? No queremos que los ingleses utilicen el sistema tributario inglés para invertir aquí, y sin embargo vemos con buenos ojos que Gibraltar dé trabajo a miles de españoles. Es una cuestión que no tiene mucho sentido.

Conclusión

Si los fondos siguen interesados en España y no se han retraído con la crisis sanitaria, no nos podemos venir abajo. Andalucía es el mejor destino para la inversión y esto nos tiene que dar fuerza para seguir adelante.

Fuente: Revista Andalucía Inmobiliaria, nº 152, mayo-junio 2020.

No existen comentarios para esta entrada. ¡Se tu el primero!

Deja tu comentario: